La princesa de los dedos amarillos está triste, ¿qué tendrá la princesa? Pues lo de siempre, qué va ser. En el eterno pin pong con el clan de Ubrique. Ahora le ha tocado a Jesulín salir en portada declarando lo mismo de siempre una vez más. ¿hay algo que no se sepa ya de esta historia? A saber: joven de barrio madrileña cae seducida por torero semi analfabeto de atractivo no evidente. Se la lleva a vivir a la finca, tienen una hija, se separan y… es un poco largo y el resumen no haría justicia a todas las horas de televisión y páginas de colores que han llenado. Se lo han trabajado. En el caso de Belén Esteban ha hecho de esto su profesión, aunque no le guste que se lo digan, y menos si quien se lo echa en cara es Jesulín.
Se ha disgustado tanto Belén Esteban que se ha retirado a su chalet a meditar. Las declaraciones de Jesulín en Hola! le han cambiado la cara. Decirle a ella que “se ha hecho rica contando historias”. Qué osadía. Negarle que está en posesión de la verdad absoluta después de que sus versiones se hubieran refrendado con, nada menos, que el polígrafo de Telecinco. El contraataque va a ser terrible. Con seguridad empiece con un “y es la última vez que hablo de esto, ¿vale?”. No faltarán las referencias apocalípticas cuando nombre a Andreíta. Otra vez la boda, otra vez la comunión. “A Belén Esteban la eché yo de ambiciones” dice Jesulín. Abróchense el cinturón, recojan la bandeja y saquen la tabla de equivalencias reportaje en Hola – horas de Sálvame, porque va a ser algo desproporcionado.
La otra parte del interés en el plató de Sálvame la coparon Víctor Sandoval, su histrionismo y Kiko Hernández. Sandoval es cargante, tiene a lo colaboradores bastante hartos. Les quita muchos minutos con su teatrillo y han pasado de la solidaridad inicial con su causa a rozar el “que te calles Víctor”. Los Kikos, Hernández y Matamoros, ya no se andan con paños calientes y le atacan sin piedad. A Sandoval todo le vale con tal de arañar un rato más en pantalla. Hasta dar su parte médico mientras Kiko Hernández desenvolvía la merienda tras la trifulca de ambos por quién comercia con su vida privada y quién es un profesional de los medios. Los más indicados para abordar este tema. El próximo programa quizás nos ilustren con alguna revisión del código deontológico periodístico.
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